Atrapado en pesadillas

pesadilla

Me acuerdo de mi  amigo Jerry, que tenía un horrible problema y que nadie era capaz de solucionar. Él cada día tenía unas pesadillas terribles y por más médicos que visitó, ninguno pudo ayudarle.

Un día, un doctor muy extraño oyó hablar del problema de  Jerry y fue a su casa a visitarlo.

Allí estaba Jerry con los ojos siempre abiertos, y nunca se movía. Intentaba no dormirse por las consecuencias. El doctor había creado una máquina que proyectaba las pesadillas y le instaló un chip al cerebro de Jerry que se durmió aterrado.

La máquina empezó a proyectar pesadillas. Jerry estaba solo en un bosque oscuro, acompañado de la niebla y se oyó aullar a un lobo. Entonces aparecen seres repugnantes y horripilantes, muñecas llenas de sangre y personas asesinadas. Entonces el doctor dijo a Jerry:

-¡Enfréntate a tus miedos. Sé que puedes!

Él, sin poder hablar, intentó recuperar el aliento y dijo:

-No tengo miedo. Yo no tengo miedo.

Cuando parecía que Jerry estaba a punto de salir de sus miedos y de despertarse, la máquina se estropeó dejando a Jerry atrapado en sus pesadillas.

De vez en cuando, Jerry aparece en mis sueños, rodeado de monstruos pidiendome socorro.

El invierno

copo de nieve

El invierno no es triste ni encantador,

a veces te resfrias y a veces no.

Es simple pero no aburrido,

no esta mal

pero tampoco es fenomenal,

pero es el invierno y no se puede cambiar.

Los árboles se llenan de nieve por las noches

y por las mañanas caeran en los coches.

Pues es el invierno y no se puede cambiar

y por eso se tiene que disfrutar.

Una bestia en Nueva York

dinosaurio

 

Dicen que una avestuz es un dinosaurio moderno pero yo conozco uno más moderno aún. Es verdad, me lo encontre en un huevo, dentro de mi nevera.

Se llama Spinky y todo ocurrio cuando mis padres tenían una cena del trabajo, yo me quedé solo, me quería preparar un huevo frito, abrí la nevera  y me encontré en la huevera un huevo más grande que los demás lo abrí y, bueno apareció, me pegué un susto  tan grande que no pude ni gritar le di unas galletas de chocolate y le gustaron y entonces nos hicimos amigos.

Lo dejé en mi armario y a medida que pasaba el tiempo me di cuenta que todos los días se comía la comida de la despensa y eso no le gustaba a mi madre, pero cada vez que comía se hacia más y más grande hasta que no entraba en el armario. Entonces, antes de que mis padres se enteraran que tenía escondido en mi armario una bestia prehistorica, metí a Spinky en una caja, la puse en una carretilla y me puse a recorrer todo Nueva York para encontrar un lugar donde nadie pudiese encontrarle.

Probé desde Rockefeler 16 hasta el rincón más solitario de Downtown, y entonces lo encontré.

Era un sitio alto, solitario, tranquilo y cómodo. Incluso a mí me gustaría vivir en ese sitio.

Bueno, estoy hablando de la antorcha de la señora de la Libertad.Y ahí se quedó mi buen amigo Spinky.

Pero no todo acaba aqu.i Por lo visto,  mi “amigo” tuvo huevos y me enteré que sabe volar, se las arregla muy bien sin mí.

Entonces los hijos de sus hijos tuvieron mas hijos y me tuve que despedir de Spinky y de toda su familia y yo me pregunto, ¿Volveran los dinosaurios a aparecer por mi nevera?

Nunca confíes en nadie

bailarina

 Mis padres siempre me decían ” nunca llegaras a nada con esas fantasías tan ridículas que dices”. Yo siempre tuve el gran sueño de ser bailarina profesional pero después de todo lo que decían mis padres ya no me quedaba casi ninguna esperanza hasta que vi en la televisión “graba tu talento en un video e igual te seleccionamos para un concurso de baile “,yo decidí hacerlo para enseñarles a todos mi talento.

Al mes siguiente recibí una carta ¡Había sido seleccionada en el concurso de baile! y eso significaba que igual mis padres se equivocaban, pero al ver la competencia parecia como si todos matarían por ganar pues el premio eran mil euros y…un bono de descuento en la peluqueria. Parecia interesante aunque yo solo quería demostrar a mis padres que se equivocaban pero por lo visto algo falló pues me hice amiga de una niña mona por fuera pero perversa por dentro. Ella me fastidió mi actuación poniendo polvos pica-pica en los zapatos y ganó ella a base de trampas y astucia.

¡Todos hicieron trampa! Y yo me quedé triste por haber perdido. Además, mis padres me lo restregaron por la cara a lo largo de toda mi vida.

Yo, triste , no intente nunca más hacer amigos.

Ahora vivo sola en un apartamento sin mucha compañia a parte de mi gato y de su comida en lata. La verdad es que lo que me pasó en el concurso me hizo aprender una lección que ya no creo que se pueda corregir:

Nunca confíes en nadie.

La residencia

silla-de-ruedas

 

Érase una vez una niña que tenía que ir todos los días por la tarde a la residencia de ancianos donde estaba su abuelo para llevarle la Nintendo y hacer cálculo mental. Pero a la niña le daba mucho miedo esa residencia.

 

Nada más ver sus ventanas, parecía que llevaban allí 120 años, y las puertas se cerraban cada vez que pasabas de una a otra habitación con un escalofriante chirrido.

 

Detrás de cada puerta había un anciano y cada vez que la niña pasaba le miraban con deseo de absorberle su juventud.

 

Un día, la niña se dio cuenta de que cada vez que los ancianos le tocaban, ella iba perdiendo su juventud mientras que los ancianos se hacían cada vez más jóvenes.

 

Y ese día, la niña no pudo escapar de los ancianos que le acorralaron en un larguísimo pasillo. Entonces los ancianos cayeron sobre ella y mientras la niña veía ante su horror como se hacía vieja, los viejos se hacían más y más jóvenes.

 

Entonces, la niña se sentó en una silla de ruedas al lado de una puerta de 120 años a esperar que otro niño ocupe su turno.

 

 

 

 

 

Un libro me acortó la vida

libro

 

Hace dos tardes como ésta, Carlos se compró un libro de piratas. Lo  leía un poco todas las noches, lo raro es que a medida que leía lo soñaba por la noche y luego, el sueño se convertía en realidad.

Carlos pensó que ese libro tenía el futuro del mañana y esa noche leyó

«el padre del joven marinero murió»

Carlos nervioso, se puso a soñar. Soñó que moría su padre y al día siguiente Carlos vió a su padre bastante agitado y esa misma tarde murió.

Carlos se puso a llorar y luego decidió seguir leyendo el libro y leyó

«el joven marinero tira su libro a la basura»

Y sí, lo tiró. Pero la ventana estaba abierta y las páginas se movieron. Y Carlos leyó en la última pagina

«y así es como muere  el joven marinero, por culpa de su cabeza»

Carlos estaba nervioso y muerto de miedo pero no soñó nada, ni la noche sguiente, ni ninguna.

Carlos no se lo explicaba y pensó que sólo era un libro de piratas  sin importancia y todo eran casualidades. A medida que crecía y se hacia mayor, se hizo un gran negociante y se hizo el poseedor de el mejor casino de Las Vegas.

Dinero, riquezas… se casó con diecinueve mujeres y se divorció con todas, el dinero le afectaba a la cabeza se volvió loco. No hablaba, no andaba, se quedaba en la cama sin moverse y se puso a pensar en su infancia de cuarto curso, de sus amigos, de su padre y eso le recordó una cosa de su libro de piratas y de la última frase que leyó.

Carlos se preguntó a si mismo:«En que me he convertido, sólo soy un hombre que tiene la cabeza enferma por el dinero y por un estúpido libro que me acortó la vida. Ya no ando ni hablo solo pienso». Y eso le hizo pensar

«muere el joven marinero por culpa de su cabeza»

y se volovió a preguntar si ésta sería su muerte, si éste sería el últmo pensamiento que le quedaría por preguntar.

No se lo planteó y se durmió. Vió al Carlos que tenía dentro y cómo poco a poco enfermaba su mente y luego vió un rayo en su cabeza que se hacía más grande, hasta que todo se quedó en blanco.

Carlos murió a los pocos instantes.

La noche inesperada. Cuento de miedo.

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Este cuento empieza cuando los padres de una niña que se llama Eva se compran una casa en lo alto de un monte.

Era una casa con piscina y muchas cosas. Toda una mansión.

Un día, Eva invitó a sus amigas a pasar la noche. Esa noche iba a venir su abuela, y su abuela era especial porque contaba historias de miedo. La abuela dijo que fueran a la capilla a esperarlas a las ocho en punto para contarles una historia.

Pero no pudo contarles la historia porque les llamaron a cenar. Las niñas querían oir la historia pero luego, les mandaron a la cama y tampoco pudieron oirla.

Las niñas dormian en una habitación donde había tres camas. Una a cada lado de la habitación.

Marta se quedó en el medio, Eva se quedaba al lado de la puerta y Emily se quedo al lado de la ventana.

Entonces entró el padre diciendo que la abuela se había puesto enferma y tenian que llevarla al hospital, y que tendrían que quedarse solas.

Entonces fue cuando empezó la tormenta.

Marta empezó a tener miedo y sus amigas le dijeron que ellas le ayudarían a pasar la noche.

Empezaron a oir ruidos de tormenta.

Ruidos en las escaleras

Roces en la habitación

¡Alguien se acercaba!

Marta tenía mucho miedo y se echó a llorar. Las amigas decidieron darse las manos para pasar la noche así, y no sentirse solas. Así durmieron toda la noche.

A la mañana siguiente, la abuela ya había llegado y fue a despertar a las niñas.

-Habeis sido muy valientes, niñas. Esta casa es muy misteriosa y solitaria y habeis pasado la noche solas.

-Sí, abuela, hemos tenido miedo. Pero nos hemos ayudado. Nos hemos dado las manos desde nuestras camas y así no teníamos miedo. ¡Mira!

Entonces es cuando Marta tuvo verdaderamente miedo porque….

¡No llegaban a tocarse las manos!

Alguien más pasó la noche con ellas.

El anuncio de coca-cola

coca-cola

 

La vida parece un asco, bueno lo es porque si.

Primero te deja como un bicho raro, luego suspendes mogollón y te quedas sola pero tienes que seguir adelante, y cuando eres adulta todo te parece muy complicado y dificil. Pero a medida aprendes con tus errores mejoras y todo te parece distinto, mas facil te conviertes en mejor persona y cuando tienes ya noventa y dos años lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta. Al menos, eso es lo que dice el anuncio de coca-cola.

El motor humano

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-¡Aaaaaaahh! -gritó furioso Don Mateo-. El mejor motor de la historia y se estropea al estrenarlo, me pone enfermo.

Mateo era el hombre más rico de la ciudad, y se compró un motor para su coche de cinco millones de Dólares.

-Si tuviese un motor formado por personas, nunca se estropearía.

Así que llamó a su personal de servicio y se puso a ello.

-¡A ver! Tú te pondrás ahí. ¡Tú! Detrás de ellos. Y contigo… contigo no sé que hacer aún.

Pasaron cinco años y por fin lo acabó, un segundo después de las doce campanadas del año nuevo. Y claro. Se atragantó con las uvas.

-Usted está loco. Pare de jugar con cosas tan peligrosas -dijo uno de los sirvientes.

-¡Nunca! Después de todo, está saliendo bien, y no lo dejaré ahora -dijo Mateo muy alterado.

Probó con el experimento empezando por el personal más listo.

-¡Muy bien! Ahora, manos a la obra, muchachos. ¡Que comience a arrancar!

Luego pronunció Don Mateo unas palabras:

-El que estropee mi motor o se muera, ¡despedido!

El motor se estropeó y se volvió enemigo de su creador Don Mateo. Nadie le ayudó a escapar por su lunático plan.

Y así fue como Don Mateo creó a su propio destructor.

Cor-A-Zón

Hoy quería dibujar….

corazon-de-johana

…Un corazón

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