Intento proteger mi vida

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Uno de estos días lluviosos un chico iba de vuelta a su casa, pero antes fue a una joyería a comprar un anillo y pedirle matrimonio a su chica.

Cuando llegó a la joyería, el vendedor estaba amordazado. El ladrón tenía una pistola y se la lanzó al chico el ladrón se fue corriendo. Al llegar la policía, creyeron que el chico era el ladrón y le llevaron a la carcel, y se quedó un año entero.

Cuando ya le sacaron, la chica se había casado y el chico con el corazón roto, fue a su casa. Al llegar se encontró un montón de cartas encima de la cama. Algunas facturas, otras de su familia y … de la chica. Unas de la chica decían: ¿Dónde estabas? ¿Qué te había pasado?, pero entonces…

¡Ding Dong!

Llamaron a la puerta. Era el cartero.

Era una carta de la chica, decía “ya me he casado” . Y le dió una foto de su boda.

Entonces vio que se casó con el ladrón que le dió la pistola. No se lo pensó dos veces, fue a coger la pistola y fue al aeropuerto. Y le preguntó a la agencia de aviones si una pareja fue a Jaguai de luna de miel. Le dijeron que sí. Un tal Deif y Clara. El chico dio en el clavo. ¡Era el nombre de la chica! Y el también fue.

Cuando llegó a Jaguai la buscó por todas partes. Miró en el Hotel de los Tiburones y ahí estaba.

Le pegó un tiro al ladrón y le dijo el chico:

-Cásate conmigo, Clara.

Clara le pegó un disparo al chico.

Y murió de pena por los dos

¡Esto si que es tener mala suerte!

La Gran Estrella

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Érase una vez, en un cielo estrellado todas las estrellas eran hermanas. La mas grande era la luna. El padre, el negro cielo de la noche.

Las estrellas jugaban y nunca se enfadaban, hasta que un día, la luna tuvo otra estrella. Y esa era muy especial. Cuando nació brillaba mucho más que las demás estrellas, y era un poco más grande. Sus hermanas no paraban de estar con ella. La madre la apreciaba más que a su vida, pero el padre no estaba tan contento porque tenía celos.

Hubo un día en el que la estrella empezó a crecer. Nadie lo entendía y cada vez brillaba más. Sus hermanas estaban muy orgullosas y el padre cada vez la odiaba más.

La noche pidió a la luna una charla.

Tras cinco minutos de hablar, la luna quedó sorprendida al saber que su marido odiaba a su hija. Ahora la estrella era tan grande… aún más que su madre.

La negra noche ardía de envidia.

Estaba tan enfadada que le dijo a la luna que ya no debería de estar en nuestra familia, en la negra noche. Ahora debería de estar en el luminoso día. Y nunca más la volverían a ver.

La luna al oir eso le pegó y la noche dijo que si le pegaba otra vez mataba a toda su familia.

La luna, sin otra elección, llamó a sus demás hijas y les dijo lo ocurrido. Las hermanas de la gran estrella le pusieron en el día y la luna le puso como nombre a la gran estrella

Sol.

Uniéndose al canibalismo

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Érase una vez, una familia de millonarios. Había tres niños. Eran dos niños y una niña. Los padres eran muy avariciosos y entonces nunca veían a sus hijos, ni siquiera sabian si los niños les querían.

Los mayordomos, cocineros y amas de llaves se cansaban de trabajar día y noche. No les daban dinero ni minutos de descanso. Hasta que un día los sirvientes dimitieron y se fueron.

Los padres no se divertían tanto como antes y los niños tenían hambre. Ya no les quedaba ni un penique. Hasta que los padres se unieron al canibalismo. Los padres se querían comer a sus hijos y los niños cada vez tenían más miedo. Y se fugaron de casa.

Ya perdidos y hambrientos, se preguntaron qué estarían haciendo ahora sus padres. ¡Pues se comieron unos entre otros!

Mientras tanto, los niños eran más listos que sus padres y se crearon una casa de cualquier cosa que veían.

Un día la niña dijo a sus hermanos que si teníamos un poquito de suerte, encontrarían una ciudad. Y sí. Tuvieron esa suerte y consiguieron empleo. Les contrataron en una peluquería y tenían bastante sueldo y bastante para ahorrar.

A los 17 años, ingresaron en el banco y por casualidad, se encontraron a sus antiguos mayordomos.

A la niña le entró un hambre tremenda y a los demás hermanos también. Y se dieron cuenta que hoy no les habían pagado el sueldo. Y tuvieron una idea: Comerse a los mayordomos.

Y después se comieron unos entre otros hasta que sólo quedó uno, y se comió a sí mismo.

Pero recordad:

Esto es solo una historia.