La noche de Halloween

La noche de Halloween hoy es

Y mucho miedo pasareis

y con vampiros, brujas y muertos

Os morireis con mis cuentos.

Y seguireis viviendo

si seguis leyendo.

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¿quien eres?

Tengo una amiga cuyo nombre no quiero decir

Porque es buena niña y no quiero mentir

Es lista y graciosa, atenta y potente

Y la conoce toda la gente,

Es maja muchas veces

Y se enfurruña algunas.

Pero es mi amiga, no cabe ni una duda.

La típica historia de Halloween

 

Era la típica noche de Halloween, donde los típicos niños iban al típico caserón a contar típicas historias de miedo. Y una niña empezó a contar:

Esta es la historia de una niña que vivía con su madrastra malvada. Y todos los días le peinaba con un peine de mil púas cuyas púas eran agujas.

El peine le dejaba el pelo tan liso, tan liso que no había en todo el mundo un pelo mejor peinado. Pero las agujas le hacian sangrar la cabeza y el pelo se le teñia de rojo.

Y entonces dijo una niña:

-¡Eso es mentira! No me lo creo.

Y entonces dijo la niña que lo contaba:

-¡Pues es verdad! Porque… Yo era la niña y aquí tengo el peine.

La niña enseñó un peine normal y corriente y todos los niños gritaron:

-¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHh!!!!!

Entonces los niños salieron corriendo del típico caserón en la típica noche de Halloween.

El duende y la aguja

¿Sabíais que existe un mundo entre las nubes? Pues yo me sé una historia.

Ocurrió en el reino de las nubes, que era gobernado por Liptonuck, que tenia doce hijas. La menor era la menos comprendida, hasta que un día vino una nube con una semilla azul. La hija menor vió la nube y cogió la semilla, la plantó y al instante se convirtió en un duendecillo, pero no un duendecillo cualquiera, éste tenia la habilidad de ayudar, pero tenia un problema, cuando le daba el sol se convertia en una aguja pero esto, la niña no lo sabia.

Un día Liptonuck ordenó a la hija que le cosiera los zapatos , ella llamó a su duende pero no lo encontró. Buscó en su habitación y sólo encontró una aguja, porque era de día. Así que empezó a coser, pero la llamaron para comer.

Cuando acabó de comer se le olvidó que estaba cosiendo, y dejó la aguja clavada en la suela del zapato.

Y llegó la noche.

Entonces, la aguja se convirtió en duende, que había muerto porque su cabeza se había quedado clavada dentro de la suela del zapato, y se había ahogado.

La hija, cuando lo vio, empezó a llorar. Desde ese día, todo le fue mal. Pero al tercer mes vino otra vez la nube con una semilla dorada. La joven la plantó y se convirtió en una duendecilla. Pero ésta era normal. Sabía ayudar pero no se convertía en nada.

Por suerte.

Aquel fue el comienzo de una gran amistad y juntas pusieron un negocio de coser zapatos.

La leyenda del lago negro

Puede que no hace mucho tiempo las Mimaias, (hadas de la noche) se fueron al lago negro que habia

en un bosque a poner maldiciones y encantamientos a todo aquel que se metiese dentro.

 Un día, un mercader sediento pasaba por el bosque con deseos de beber agua y se encontro con el

lago negro. Las Mimaias le vieron y crearon una maldición. Fue que perdiese la memoria. Cuando

llegó al lago, bebió y la maldición se cumplió. Como el mercader no sabía dónde estaba, se metió al lago y las aguas se lo tragaron.

Las Mimaias contentas, esperaron a otra víctima. Entonces pasaron por ahí Estefani (una chica) y su madre. Las dos oyeron los lamentos del mercader y siguieron hasta llegar al lago. Allí estaba el mercader. Estefani quiso salvarle y por supuesto, las Mimaias estaban pensando otra vez en un encantamiento. Y como a veces son buenas, el encantamiento fue poder nadar sin tener que respirar. Y así, Estefani salvó al mercader.

Pero entonces, los tres oyeron unas risas. La madre se dio la vuelta y allí estaban las Mimaias escondidas en un árbol. Pero lo malo es que a éstas hadas de la noche, si alguien las ve se convierten en ceniza. Y por eso, echaron a correr. 

Se dice que las Mimaias se fueron a otro lago, y ¡quién sabe! tal vez a uno cerca de aquí.

La pelota

Que redonda

es mi pelota, que bota y bota,

bota y rebota y bota una y otra vez,

que cuando jugamos a bomba…

le cae a uno y vuelve a botar

a su vez.

EL DÍA QUE VI LLOVER

 

Hace millones de años, en un pais el rey y la reina se lamentaban de una gran sequía, hasta que tuvieron un hijo pero al cabo de tres meses él murió.

El rey y la reina tuvieron otro hijo y como no querían que le ocurriese lo mismo que le ocurrió a su difunto hijo, el rey envió a sus guerreros a los pueblos vecinos para que desviasen los ríos a su país.

Al cabo de unos meses, una bruja de un pueblo vecino se vino a quejar

-¡Devuelvenos el agua! -dIjo la bruja.

-¡Jamás! -dijo el rey-. Necesitamos el agua para que no muera nuestro pueblo. Buscaos vosotros vuestra agua.

-Con que quereis agua, ¿eh? ¡Pues ahora vereis!

Y al día siguiente, unas nubes rodearon el pueblo. Y empezó a llover. Primero,una llovizna. Luego, una lluvia. Después una tormenta. Y por último, caía agua a mares. Llovía y llovía y los ríos se desbordaron.

Ese fue el primer día que vi llover, y en el que tuvimos que dejar el pueblo.

Fue el último día de la Atlantida.

Y también, el último día de los países vecinos que se murieron de sed.