¿Por qué es así?

El cielo siempre nos ha parecido como un papel negro pegado al universo, pero si miras con más atención, parece una caja muy grande sin fondo, y de color negro. Y cuando nos subimos al sitio más alto del mundo crees que tocas el cielo, pero te das cuenta que no tocas nada.

Es como si tuvieses la esperanza de sentir o tocar algo, algo que no existe y que solo tú pudieses tocarlo.

Eso mismo pasa con la amistad. Parece que está ahí mismo y que puedes tocarla. Pero cuando lo intentas, te das cuenta que no se puede alcanzar.

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