La residencia

silla-de-ruedas

 

Érase una vez una niña que tenía que ir todos los días por la tarde a la residencia de ancianos donde estaba su abuelo para llevarle la Nintendo y hacer cálculo mental. Pero a la niña le daba mucho miedo esa residencia.

 

Nada más ver sus ventanas, parecía que llevaban allí 120 años, y las puertas se cerraban cada vez que pasabas de una a otra habitación con un escalofriante chirrido.

 

Detrás de cada puerta había un anciano y cada vez que la niña pasaba le miraban con deseo de absorberle su juventud.

 

Un día, la niña se dio cuenta de que cada vez que los ancianos le tocaban, ella iba perdiendo su juventud mientras que los ancianos se hacían cada vez más jóvenes.

 

Y ese día, la niña no pudo escapar de los ancianos que le acorralaron en un larguísimo pasillo. Entonces los ancianos cayeron sobre ella y mientras la niña veía ante su horror como se hacía vieja, los viejos se hacían más y más jóvenes.

 

Entonces, la niña se sentó en una silla de ruedas al lado de una puerta de 120 años a esperar que otro niño ocupe su turno.

 

 

 

 

 

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2 comentarios

  1. Holaprincesa said,

    abril 7, 2009 a 8:16 pm

    Pasara lo mismo si un anciano visita una guardería, osea, que se va volviendo joven a medida que van tocandole los noños ?
    Musutxus

  2. Holaprincesa said,

    abril 7, 2009 a 8:20 pm

    Quiero decir, niños 😉


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